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El Papa León, en su intención de oración para este mes, nos invita a rezar por la pastoral de la salud mental, para que sepamos acoger a quienes sufren en silencio, sostener a quienes cuidan de ellos, y aprender a integrar el cuidado de la salud mental en nuestra vida comunitaria, como signo vivo de misericordia.
Hay heridas que muchas veces permanecen invisibles y que se viven en la más profunda soledad. Quienes atraviesan una enfermedad mental suelen enfrentar, además del propio sufrimiento, el peso del estigma y la indiferencia de quienes miran hacia otro lado. Frente a esta realidad, la Iglesia está llamada a ser casa abierta, comunidad que escucha sin juzgar y que acompaña.
Oración:
Dios de la vida, Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón, las luces y sombras que nos habitan, las heridas silenciosas que a veces nadie ve. Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanas que enfrentan dificultades en su salud mental, que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.
Tú los llamas por su nombre, con ternura, y en Ti encuentran dignidad y esperanza. Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado, alimentando el estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales. Haz que tu Iglesia sea casa abierta, espacio seguro donde todos tengan lugar, comunidad que acompaña y no descarta, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.
Te pedimos, Señor, por quienes cuidan: profesionales, familiares, voluntarios, hombres y mujeres que con paciencia y amor tienden puentes de comprensión y consuelo. Dales fortaleza y compasión para sostener.
Envía tu Espíritu sobre nosotros, para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia, y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia, que nunca abandona y siempre restaura. Amén.