PRENSA > NOTICIAS

Berón de Astrada recibió con alegría la reliquia de San Antonio de Padua

Con profunda alegría y en un clima de verdadera fiesta comunitaria, la localidad de Berón de Astrada recibió ayer la reliquia de San Antonio de Padua, su santo patrono. El sacramental, enviado desde Italia por los Frailes Menores Franciscanos, fue llevado hasta la comunidad por el arzobispo, Monseñor José Adolfo Larregain, y desde ahora será venerado en el templo parroquial.

Ni siquiera la lluvia logró empañar la celebración. Fieles de la comunidad y peregrinos de localidades vecinas se congregaron para compartir este momento de gracia y de especial significado para la vida de la parroquia. El párroco, presbítero Antonio Cardozo, recibió al Arzobispo y acompañó la celebración eucarística, concelebrada junto a varios sacerdotes.

La jornada estuvo marcada por la emoción, la oración y el agradecimiento. Para muchos, la llegada de la reliquia representa un signo tangible de la cercanía de Dios y un renovado impulso para caminar tras las huellas de San Antonio.

Durante la homilía, Monseñor Larregain invitó a contemplar la vida del santo patrono a la luz del Evangelio proclamado. Recordó que Jesús envía a sus discípulos a anunciar que el Reino de los Cielos está cerca, confiando plenamente en la providencia de Dios y llevando la paz a cada lugar al que llegan.

En ese marco, destacó que San Antonio de Padua dejó atrás seguridades y prestigio para seguir a Cristo con una entrega generosa y un profundo espíritu franciscano. Su vida, señaló, nos recuerda que el verdadero anuncio del Evangelio nace siempre de un encuentro vivo y personal con Jesucristo.

El arzobispo resaltó también cómo San Antonio supo unir un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras con una gran cercanía hacia las personas, especialmente hacia quienes más sufrían. Por eso, sigue siendo un modelo de amor a la Palabra de Dios, de compromiso con los pobres y de búsqueda de la justicia y la solidaridad.

En un tiempo marcado por la abundancia de información y tantas voces que reclaman nuestra atención, Monseñor Larregain animó a volver al Evangelio para escuchar la voz de Dios y descubrir allí el sentido profundo de la vida. Recordó además que la verdadera riqueza del discípulo no está en los bienes materiales, sino en la presencia de Cristo y en la confianza puesta en su providencia.

Finalmente, subrayó que la paz sigue siendo una necesidad urgente para el mundo, las familias, las comunidades y el corazón humano. Al recordar a San Antonio como hombre de reconciliación, invitó a todos a ser constructores de puentes, sembradores de esperanza y testigos de la alegría del Evangelio.

La comunidad de Berón de Astrada vivió así una jornada cargada de emoción y gratitud, celebrando la llegada de esta reliquia que fortalecerá la devoción al santo patrono y alentará a los fieles a seguir su ejemplo de fe, servicio y amor a Cristo.



ARCHIVOS